Quesos curados y frescos elaborados de manera tracicional en Briviesca, Burgos

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Quesos artesanos curados y frescos de la provincia de Burgos

Así es como debes cortar el queso

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Si te gusta el queso, seguro que te has dado cuenta que no hay dos quesos iguales. Debido a esto tampoco podemos tratar de la misma manera a todos. Dependiendo del tipo de queso que sea, varía su consistencia, su corteza, su textura, su forma etc. y todo esto influye directamente en cómo debemos cortarlos.

¿Cuándo se puede cortar el queso?

Puede parecer una tontería, pero no lo es. La preparación del queso cobra un papel fundamental en el sabor que obtendremos. Debemos esperar a que el queso alcance una temperatura adecuada para poder cortarlo y servirlo para saborear todos sus matices. Si lo empezamos a cortar recién salido de la nevera, perderemos todo el potencial del queso. Hay que ser paciente, o previsor, y sacarlo con tiempo para disfrutarlo más adelante.

Este proceso en el cual el queso adquiere la temperatura idónea, se denomina «atemperado», y se aplica a todo tipo de quesos. Bien es cierto que los quesos frescos no necesitan apenas esta preparación. En el caso de los quesos madurados, cuanto más maduros, más tiempo de atemperación necesitarán.

De esta manera se establece una temperatura de 15ºC para los quesos frescos, una entre 18 y 20ºC para los quesos blandos (tiernos y semicurados), y unos 22 y 24ºC para los quesos curados o viejos.

¿Qué cuchillos hay que utilizar para cortar queso?

Podemos decir que quien tiene hambre de queso, puede cortar el queso con cualquier cuchillo que tenga a mano, pero si quieres hacerlo bien y convertirte en todo un maestro quesero, te conviene conocer los distintos cuchillos que existen y para qué tipo de queso utilizar cada uno.

¿El cuchillo qué utilices influirá en el sabor del queso? Sí y no. Obviamente el queso sabe a lo que sabe y esto no puede cambiar, pero como comemos con todos nuestros sentidos, todo lo que influya en el aspecto, grosor y textura del queso, también influirá en nuestra experiencia al comerlo.

Cuchillo de doble mango: normalmente este no es un cuchillo que tengamos en casa, pero es uno de los más comunes cuando te van a partir la porción de queso en la tienda para que te la lleves a casa. Se utiliza para quesos grandes, y es apropiado para los primeros cortes de quesos semiduros y curados.

Cuchillo de filo corto: los quesos más duros y curados corren el riesgo de quebrarse y por eso resultan difíciles de partir para una buena presentación. Si eliges un cuchillo corto para cortar estos quesos tu trabajo será más sencillo.

Cuchillo de hoja perforada: seguro que has partido un queso fresco y se te ha quedado pegado al cuchillo. Este cuchillo con la hoja perforada es la solución para ese pequeño gran problema. Tiene una punta puntiaguda que permite marcar el comienzo del corte, y los agujeros de su hoja evitan que los quesos frescos (y algunos tiernos) se queden pegados al partirlos.

Evita a toda costa utilizar cuchillos de sierra y cambia de cuchillo si vas a cortar distintos quesos para no mezclar los sabores. Todos los detalles son importantes.

¿Cómo se corta el queso?

Se acabó el cortar mal. Lee los consejos que te damos a continuación para evitar arruinar la presentación de tus quesos. Porque, admítelo, un queso cortado grueso no te sabe igual que ese mismo queso cortado fino.

Quesos curados: a la hora de cortar estos, deberemos hacer un corte en cuña y triangular que no supere los 10 milímetros de grosor (se recomienda entre 5 y 10mm)

Quesos semicurados: igual que los quesos curados, estos se pueden cortar tanto en cuña como en barrita (de 5 a 10 milímetros de grosor). Los quesos tiernos que tengan una consistencia parecida a estos, también se cortarán de la misma manera.

Quesos blandos y cremosos: estos deben cortarse en lonchas. Si no tenemos el cuchillo de hoja perforada, siempre podemos ayudarnos mojando el cuchillo en agua caliente o untándolo un poco en aceite para evitar que se pegue al cortarlo.

Quesos untuosos: estos se parten en pequeños tacos o bloques.

Quesos de corteza enmohecida: estos se cortan con la corteza y en lonchas.

Quesos untables: estos quesos son más especiales, aquí más que partirlos, les «destapamos». Cortamos la parte superior como si fuera una tapa, y con unos picos de pan vamos untando la parte central donde estará el queso en forma de crema. Si lo preferimos, también podemos untarlo en unos panecillos extendiéndolo con el cuchillo.

Aunque en los quesos curados y semicurados siempre tenemos la opción de quitarles la corteza, si se van a servir en una tabla de quesos o acompañados de otras variedades, es bueno dejársela para poder diferenciarlos más fácilmente.

 

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